Ser un chusma

Se tiene al chusmerío por ocupación de la chusma, ese “conjunto de gente soez”. Contra lo que parece, la palabra chusma tiene uso regional pero su origen es el latín vulgar y, con más precisión, proviene de “ciusma”, del genovés antiguo.

Según el “Diccionario del habla de los argentinos” (2008) chusma es el “conjunto de indios que, por su sexo, edad o condición física no combatían”. Elena Rojas dice que chusma es un conjunto de indios “sin autoridad”. En su segunda acepción chusma es persona chismosa y entrometida. Chusmear es, pues, la acción o efecto de trasmitir chismes.

Todos sabemos aquí que el chisme o chusmerío no está encerrado dentro de las fronteras de clase. Su efecto seductor y su poder atraviesan todas esas líneas divisorias, más imaginarias que reales. Todos saben que tanto se chusmea en los barrios pobres como en los residenciales.

El chisme no opera en el vacío. Para producirlo, difundirlo y hacerlo rodar como creciente bola de nieve es necesario contar con concurso activo del chismoso, del receptor de la habladuría, y del aporte pasivo de la víctima, “de quien se habla de forma negativa y sin fundamentos”.

Fuente: http://noticias.iruya.com

Quien mal anda, mal acaba.

Quien mal anda, mal acaba es un conocido refrán que aconseja sobre la manera de comportarse en la vida. Advierte que una conducta desordenada, licenciosa y disoluta aboca en un final desastrado.

Por ello aconseja seguir los caminos de la honradez y la templanza, con un comportamiento recto y digno.

Quien mal anda en mal acaba es una comedia original de Juan Ruiz de Alarcón, publicada por primera vez por el impresor sevillano Francisco de Leefdael. No apareció en las dos partes de las obras de Alarcón publicadas entre 1628 y 1624, pero fue ampliamente elogiada en el siglo XIX por Juan Eugenio Harztenbusch y Agustín Millares.

Escenifica la historia del morisco Román Ramírez, imitador de Teófilo y Fausto. La Inquisición española conoce del caso y encierra al moro, quien finalmente es sometido a un larguísimo proceso. Alarcón retoma el asunto y lo convierte en una de sus piezas dramáticas mejor logradas. No se conoce a ciencia cierta el original de Alarcón, pues se han perdido algunos versos. En 1852, al editar sus obras completas, Harztenbusch logró la mejor versión de este texto, que incluye revisión filológica.[2]

Castro Leal, uno de los más conocidos estudiosos de Alarcón, fecha Quien mal anda en mal acaba entre 1601 y 1603. Fernández Guerra, sin embargo, coloca la fecha de su creación en 1616 ó 1617, pues su calidad y su versificación es muy superior a las primeras comedias alarconianas.[3]

Es muy destacable la versificación de Quien mal anda en mal acaba, pues Alarcón emplea recursos poco usados hasta entonces en el teatro barroco español, como el elevado porcentaje de redondillas, usado solo por Guillén de Castro. También descuella la buena estructura de la comedia, el manejo del sentido dramático y la utilización de la poesía. Agustín Millares la considera, sin duda, «una comedia de colaboración», aunque el resto de la crítica la considera, sin vacilar, fruto único y exclusivo de Juan Ruiz de Alarcón.

UN TROPEZÓN NO ES CAÍDA

Insólita pelea la que nos convoca al ring side de las palabras: en el rincón azul “la frase popular” y en el rincón colorado “la canción infantil”…segundos afuera primer round.
La representante del rincón color de un ex canal de televisión en la Republica Argentina da titulo a esta nueva definiciencia mientras que su contrincante esta representa por otra creación de María Elena Walsh.
Para que ustedes puedan tomar partido por una u otra aunque también pueden darle la razón a aquellos que los tildan de tibios absteniendo de emitir juicio o levantando la mano por el empate y para pedir permiso para ir al baño (en ese orden)
El golpe inicial será por parte de la canción infantil de la cual compartiremos sus primeros versos “La farolera tropezó y en la calle se cayó y al pasar por un cuartel se enamoro de un coronel”. A simples vista se trata de una pegadiza e inofensiva canción para entretener a los purretes pero sin embargo no lo es…
“la farolera tropezó y en la calle se cayó” esto puede ser bien una critica al pésimo estado de las veredas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en donde según el último censo se cae una vieja cada 3 minutos por cuadra o peor aun puede ser un mensaje discriminando o menospreciando a todas las mujeres en la figura de la farolera que no es capaz de dar dos pasos sin besar las baldosas. También hay otra versión que corre en las verdulerías de los barrios que es una canción de protesta feminista ya que la farolera se habría caído por andar en tacos y las mujeres pelean por sus derechos que incluye entre otros el uso de alpargatas en fiestas de gala.
Siguiendo con la letra de la canción “y al pasar por un cuartel se enamoro de un coronel” lo primero que hay que decir es que menos mal que se cayo en la otra cuadra y no justo frente al cuartel porque sino podría haber sido confundida su caída con el ejercicio de cuerpo a tierra. Da para pensar el porque se enamora de un coronel y no de un cabo primero o un simple conscripto, puede que esto tenga que ver con los ya mencionados tacos pero en el sentido contrario al anterior sin mencionar el último verso de la canción.
La respuesta por parte de la frase popular es un tan breve como optimista, quiere decir que hay que seguir adelante pese a una caída, mientras que podamos seguir caminando no debemos rendirnos hasta que la caída no sea la definitiva, algo así como un “dale vos podes”.
Queridos lectores son ustedes quienes decidirán el resultado de esta pelea.

Esto es jauja

“Esto es jauja” solemos decir, pero, ¿de dónde procede esta frase? ¿Jauja es un lugar donde pagan por dormir y existe comida por doquier? Parece utópico que encontremos dicho lugar, pero antiguamente se propagó esta historia.

Cuando Colón regresó de América en su primer viaje, comenzaron a extenderse las vivencias de las penalidades que habían superado en la travesía (enfermedades, hambrunas, incomodidades, etc…) y no se lograron reclutar marineros para el segundo viaje.

Uno de los incentivos que comenzaron a divulgarse, era la historia de que existía en América un estado paraíso denominado Jauja, donde todo era de oro, de los árboles afloraban buñuelos y por los ríos discurría rica leche o miel. De la misma manera, mantequilla y requesones caían al río de miel mientras decían: “cómeme, cómeme”.

Lope de Rueda plasmó en su libro de 1565 “La tierra de Jauja”, la naturaleza de esta tierra pródiga: pagan a los hombres por dormir, fustigan a los hombres que insisten en trabajar, los árboles son de tocino y sus hojas de pan fino. Las calles están adoquinadas con yemas de huevo y lonjas de tocino, asadas y fritas.

Hay innumerables asadores de gallinas y perdices, los animales portan insertados cuchillos mientras recitan: “engúlleme, engúlleme”. Encontramos arroz con leche, cajas de mazapanes, merengues, natillas o toneles de vino dulce que enuncian: “cómeme, bébeme, cómeme, bébeme” a disposición de cualquier persona, y nunca escasean las cazuelas de huevos y queso.

La leyenda traspasó fronteras y se comenzó a fantasear con Jauja de una manera exacerbada. En un poema francés o en la narración inglesa “The land of Cockaygne” podemos ver a Jauja descrita como: un sitio con ríos de aceite, leche, miel o vino; con gansos que planean ya asados; con monjes y monjas enfrascados en bailes y un emplazamiento donde todos los alimentos están “a pedir de boca”.

En un lienzo de Pieter Brueghel de 1567, nombrado “En Jauja”, podemos ver a Jauja descrito visualmente como un edén culinario sin precedentes, donde unos individuos disfrutan de una siestecita tras haberse dado una comilona o podemos observar que los animales están autopreparados para degustarse: el cerdo con un puñal ya clavado, el ganso en un plato dispuesto para comer, los setos son salchichas y las casas poseen techos de exquisitas tortas.

Jauja está en Perú, en la provincia de Junín y fue revelada a España por Francisco Pizarro. La única realidad sobre esta área, es que posee unos paisajes de una gran hermosura y una pureza en el aire que se retransmitió gracias a todos los exploradores que regresaban a España, enumerando sus propiedades terapéuticas. De la misma manera, poseía una gran riqueza en oro y sus tierras eran de gran fertilidad.

La leyenda se abultó de tal manera, que todo el mundo empezó a pensar en él como un paraíso, y esta expresión comenzó a emplearse para referirse a cualquier situación donde todo nos es regalado o las condiciones son gratamente favorables.

Fuente: http://www.blogodisea.com/donde-procede-expresion-esto-es-jauja/preguntas-respuestas/

Dar la lata

Son muchas las versiones que circulan respecto de la procedencia del dicho, aunque todo induce a creer que proviene -por imitación- de los antiguos dichos dar la tabarra o dar la murga, con los que se daba a entender el fastidio ocasionado por alguien que golpea instrumentos de percusión tales como zambombas, palos y cencerros, para festejar las segundas nupcias de una viuda o de un viudo. Posiblemente, al aparecer en el mercado la hoja de lata (luego, hojalata) como producto de uso común, los recipientes vacíos de ese material fueron incorporados al equipo sonoro de las "cencerradas". De manera que la expresión dar la lata, o sea, percutir sobre ella, no hizo más que extender el concepto tradicional de dar la murga. También se ha documentado que la frase podría provenir de la ciudad de Málaga, en cuya cárcel los presos solían comprar una lata de mosto condimentado con sobras de vino, licores y aguardientes que al ser bebidos, provocaban en los detenidos una intensa borrachera y, como consecuencia, un deseo incontenible de hablar. El uso popular, sin embargo, le ha adjudicado al dicho el significado de fastidio causado por cualquier inoportuna insistencia, aunque entre nosotros se lo aplica lisa y llanamente a quien posee la característica de hablar por demás.

Fuente: http://www.elalfiler.com/dichos/a.php

Ahí le aprieta el zapato

La expresión ha sido sacada de un simpático cuento castellano protagonizado por un cura y un zapatero. Este último, muy apesadumbrado, fue a visitar al párroco para contarle que quería separarse de su mujer. En un intento de disuadirlo, el cura comenzó a relatarle las cualidades de su esposa: "Es bella, es buena cocinera, es una cristiana modelo..." Entonces, el zapatero mostró sus zapatos al cura, y le dijo: ¿Qué le parece este par? El párroco respondió: "Me parecen unos hermosos zapatos, hechos con una piel muy buena y parecen cómodos". Y el artesano replicó: "Así es, padre, pero usted no puede saber dónde me aprietan". La frase ha quedado para ser utilizada cuando se descubre el punto débil de una persona, o algo que le molesta o duele sobremanera.

Un dicho muy parecido a éste es 'yo sé dónde me aprieta el zapato' y proviene de una anécdota que cuenta Plutarco en sus Vidas Paralelas. El filósofo griego cuenta que un patriarca romano tenía por esposa a una hermosa y fiel dama, y, sin embargo, la repudió. Los amigos, que no daban crédito a la decisión del patriarca, reprobaron su postura, pero él les contestó lo siguiente: "¿Veis mi calzado? ¿Habéis visto otro mejor trabajo, ni más elegante? Sin embargo, yo sé en dónde me lastima el pie".

Fuente: http://www.elalfiler.com/dichos/a.php