No es nada lo del ojo

Según cuenta la tradición, alguien, como consecuencia de una riña callejera, tuvo la mala suerte de resultar herido en el rostro y perder uno de sus ojos. Entonces, lo recogió en su propia mano y comenzó a correr por las calles de la ciudad, en busca de ayuda.

Mientras iba a toda velocidad por la vía pública y para darse valor ante la gente que lo miraba con preocupación por tan grave accidente, iba diciendo ... no sufro nada... no pasa nada... en realidad, no es nada lo del ojo...

Claro, esta afirmación ante tan grave hecho, cayó muy bien en el jocoso espíritu popular y la gente, tomando al pie de la letra la expresión, la completó diciendo no es nada lo del ojo... y lo llevaba en la mano, cuya parte final suele omitirse.

Posteriormente, parece ser que la escena volvió a repetirse, esta vez protagonizada por el célebre torero Manuel Domínguez "Desperdicios", toreando en la Plaza de Puerto de Santa María, en 1857.

De todas formas, la locución quedó en el uso popular para subrayar burlonamente la actitud de quien, ante un grave trance, trata de minimizar la urgencia de una situación.

Fuente: BELCA

Manuel Domínguez y Campos, llamado Desperdicios; Gelves, 1816- id., 1886) Matador de toros español. Tomó la alternativa en Zafra (1836) de manos de Juan León. De estilo dominador y austero, rivalizó con Cúchares. Inventó el farol.

Fuente: Biografías y Vidas

1 comentario:

Anónimo dijo...

Felicitaciones, mon ami, por tu post Nº 60 !!!
Y muchísimas gracias por tu inestimables aportes a este blog tan querido!!!
Salut!